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Isla de Flores (CV5A) 1999


Isla de Flores (CV5A)

CV5A una vez más...

Octubre de 1999

Volver a la Isla de Flores luego de dos años de haber estado allí, fue sin lugar a dudas algo que a todos nos inquietaba. Disfrutar de un lugar ideal para comunicar, lejos del ruido de nuestra ciudad y con una situación geográfica envidiable, nos hacía despertar un enorme entusiasmo que compartimos con autoridades y colegas.

Es así que comenzamos con los preparativos a comienzo del año, donde nos dedicamos al mantenimiento y reparación de coaxiales y antenas, que en general no se le había realizado desde la última expedición a la Isla de Lobos (CW5R) en octubre de 1997. La construcción de mástiles telescópicos fue la principal tarea de estos meses, lo que dejamos en manos de Alfonso (CX1ACV) y su padre don Antonio Sila, quienes destinaron junto con miembros del grupo muchas horas de proyectos y trabajo.

El papeleo como siempre, consistió en presentar el proyecto a la Armada Uruguaya y solicitar la autorización a la Dirección Nacional de Comunicaciones (hoy URSEC). El indicativo solicitado y adjudicado fue CV5A, el mismo que habíamos utilizado en el año 1997 para nuestra primera visita a la Isla de Flores.

Tras varias reuniones del Grupo DX, analizamos el trabajo a realizar durante nuestra permanencia en la isla, que sería menos de 72 horas, y dentro de nuestra inquietudes estaba la de invitar a colegas que nunca hubiesen participado con nosotros en estas actividades e inclusive a extranjeros, por lo que luego de una serie de propuestas Pedro (CX5BW) comenzó a canalizar las invitaciones por internet. Desde Italia quedó la promesa que para la próxima estaría acompañándonos, pero el amigo Claudio (LU7DW) no dudó en dar una respuesta positiva desde Buenos Aires.

A través del Departamento de Relaciones Públicas y de su Jefe, capitán de navío Eduardo Olivera, comenzamos con la presentación de nuestro proyecto, poniéndonos en comunicación directa con su secretario, capitán de corbeta Julio Suárez, quien trabajo de nexo con el Departamento mencionado. De la misma forma nuestro planteamiento fue derivado al Servicios de Balizamiento, que sin quienes tienen a su cargo la administración y conservación de los faros en Uruguay. Tras nuestra iniciativa planteada al Jefe de Balizamiento, capitán de navío Heber Soldini y Jefe de Faros, capitán de corbeta Carlos Sequeira, se nos plantea la situación de abandono que tiene el lugar, que habitualmente sólo lo usan los pescadores que llegan en forma furtiva e irregular. Luego de diversos planteamientos decidimos realizar una expedición de avanzada con parte del grupo, y llevar a cabo el mantenimiento de pintura y limpieza del lugar, así como fumigación.

Es asó que aprovechando el relevo del persona del faro, siete integrantes del grupo DX nos dirigimos a efectuar esas tareas. En esta oportunidad el viaje lo realizamos en el ROU 24 Comandante Pedro Campbell, al mando del capitán de fragata Enrique Falco.

Creo que esta primera visita despertó aún más nuestro entusiasmo de estar transmitiendo nuevamente desde ese lugar, y nuestra tarea de pintura y limpieza la terminamos en pocas horas, aunque los pintores, rápidos y sagaces, no escaparon al cambio de color en sus propios cuerpos y ropas.

Cada quince días se realiza el relevo de personal de la isla, por lo que debíamos esperar se tiempo para llevar adelante nuestra tarea. Sobre la fecha, a sólo 48 horas, se nos comunica que por razones de maniobras era imposible incluirnos en este traslado. Esto fue como un balde de agua helada. Lo primero era avisar a todos de la postergación, incluyendo a Winston (CX7TK) en Rocha ( a 250 kilómetros de nuestra ciudad) y a Claudio (LU7DW) en Buenos Aires, Argentina, quiénes se integrarían al grupo 24 horas antes.

Sin duda alguna nos trastocó nuestra organización previa, ya que muchos habían organizado sus horarios laborales, y por supuesto el quedarnos sin poder realizar la tarea luego de haberla anunciado. Es así que nos preparamos para quince días después con un nuevo entusiasmo, y aprovechando este tiempo para finalizar algunas tareas que nos asegurarían el éxito de nuestro trabajo.

Estábamos seguros de que nos hubiera extrañado si todo hubiese salido bien, y desde un principio quienes han compartido otras de nuestras expediciones saben que hasta ahora nada había sido fácil. Como ven en esta oportunidad los corrimientos de fechas fueron varios y consecutivos, lo que por momentos nos hizo desesperar un poco y ponía en duda su realización. El grupo, de todas formas, siguió con los preparativos y puso todo su empeño para que esto fuese una realidad. El jueves 17 de junio se llevaron todos los equipos y pertrechos personales al taller de Ricardo (Pirujo, CX6ACY) en donde dentro de anécdotas y risas, trabajamos en dar protección a los equipos con nylon y cajas adecuadas durante una seis horas, para dejar todo cargado en el pequeño camión Sedon.

Poco fue lo que dormimos ese jueves por la noche y el punto de encuentro fue en el puerto de Montevideo a las primeras horas de la mañana siguiente, para cargar todo en el buque ROU27, Banco Ortiz. Allí nos acompañó la prensa, quiénes siempre nos apoyan y promueven en nuestra operaciones, para que todos conozcan nuestras actividades de radioaficionados y de esta forma intentar entusiasmar a los jóvenes a ingresar a este apasionante hobbie.

Junto con personal de relevo cargamos todos los materiales, víveres y combustible para partir rumbo a la Isla a las 0830 horas. Como siempre la amabilidad del personal de buque y su capitán hicieron el viaje de poco más de dos horas un placentero recorrido.

A mitad del camino aproximadamente, comienza a verse la silueta de la isla, observándose desde su extremo oriental, poniendo al blanco faro en la primera línea de visión.

Luego de la maniobra de atraque y una vez amarrados al muelle de la isla, de inmediato comenzamos a bajar todo el material. Ya teníamos programada la distribución de equipos y antenas por lo que pasamos a trasladar cada una a dónde iban a ser emplazadas.

Los equipos y antenas fueron instalados en dos sectores de la isla separados unos trescientos metros entre cada lugar. En las primeras horas de la tarde ya estaban instaladas todas las antenas en uno de los sectores, lo que nos permitió sobre las 1600 comenzar a trasmitir en 10 metros. El sistema de nuevos mástiles funcionó a las mil maravillas, con un solo defecto a corregir: el último tramo de caño resultaba algo endeble para el largo de cinco metros.

El grupo humano comenzaba a organizarse y desde un principio cada uno teníamos destinadas diferentes tareas, por lo que el armado e instalación se llevó adelante sin ningún inconveniente.

Comenzar a transmitir inquietaba a todos en general por lo que al caer el sol, a las 1830 horas ya teníamos tres estaciones trabajando a pleno. El frío era algo para lo que todos nos habíamos preparado bien, ya que esos son días que al caer el sol, la temperatura desciende abruptamente. Una pequeña brisa den otro lugar, en la isla es un fuerte viento que la corta de sur a norte, congelando cada parte del cuerpo al descubierto. En esta época, anochece muy temprano lo que nos obligó a seguir trabajando durante el inicio de la noche.

El cansancio de esta primera jornada fue venciendo mediante el sueño a cada por igual, por lo que en esta primera noche sólo una estación quedó activa.

Hasta los últimos minutos de nuestra estadía se mantuvo una estación al aire, mientras se desarmaba y trasladaba todas las antenas, equipos, lineales, mástiles, cajas de cuerdas, rollos de coaxiales y pertrechos personales hacia el muelle, tarea que llevó unas cinco horas de trabajo de equipo, donde lo puntual era no hacer ningún viaje sin llevar algo en la mano, aprovechando esa larga caminata de trescientos metros.

El regreso lo hicimos en la embarcación de balizamiento Sirius, lo cual nos facilitó la carga de todo este material, debido a su diseño con un amplio espacio de carga.

Sin dudas el primer balance era muy bueno. Más de seis mil comunicaciones que se realizaron en poco más de 48 horas de radio.

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